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Investigadores del Instituto en Investigaciones de Ecosistemas y Sustentabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) combinaron los datos del entorno de estufas y cocinas del campo, datos de emisiones del laboratorio y modelos para estimar las concentraciones de cocinas de los contaminantes clave de las estufas plancha de uso común en México. Los datos de laboratorio incluyeron tanto emisiones de chimenea como emisiones fugitivas, lo que permite una separación clara de los contaminantes que permanecen en el hogar de aquellos que son expulsados fuera del hogar. Los datos del entorno de la cocina, incluido el volumen de la cocina, las tasas de intercambio de aire y el tiempo de cocción, se tomaron del campo para representar a un hogar rural típico en el centro de México.

El reporte demuestra que en condiciones de buen funcionamiento de la chimenea, solo el 5% de los gases emitidos quedan en la cocina (es decir 95% se van por la chimenea), y que en estas condiciones, la contaminación en las cocinas cumple con la norma interina del WHO. Es decir, estas estufas se pueden considerar LIMPIAS y brindan beneficiios tangibles a la salud de los usuarios.
En un trabajo paralelo, los investigadores, que son  parte del Clúster de Biocombustibles Sólidos para la Generación Térmica y Eléctrica, también modelaron espacialmente la contaminación ahora a nivel de comunidad, a fin de ver qué tanto afecta que el humo de las chimeneas de los vecinos a la contaminación de las cocinas. En este caso, y para las condiciones típicas de las comunidades rurales de LA se observa que el efecto es mínimo y se sigue cumpliendo la norma interina del WHO.
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Researchers at Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) combined stove and kitchen environment data from the field, emissions data from the lab, and modeling to estimate kitchen concentrations of key pollutants from commonly used plancha stoves in Mexico. The lab data included both chimney and fugitive emissions, allowing a clear separation of pollutants that remain in the home from those that are expelled outside of the home. The kitchen environment data, including kitchen volume, air exchange rates, and cooking time, were taken from the field to represent a typical rural household in Central Mexico. Based on these data, the researchers modeled fine particulate matter and carbon monoxide concentrations in homes resulting from cooking. All tested stoves met the WHO interim indoor air quality guidelines for average annual PM2.5 concentrations and for average 24-hour CO concentrations.

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