El Institut Agrícola Catalán defiende que se debe apoyar y elaborar una política, tanto nacional como autonómica, en la que exista un equilibrio entre agricultura e industria, como emisores de COcada vez más eficientes, y un reforzamiento del sector forestal basado en una sólida estructura de propiedad, con una regulación que favorezca el aprovechamiento de los bosques y evitar la penalización que supone una excesiva regulación medioambiental.

Según la entidad, esta medida tendría sentido en un país como España debido a que es el tercer país de Europa con mayor volumen de masa forestal, sólo por detrás de Suecia y Finlandia. En concreto, el país ibérico posee, de acuerdo con el último Anuario Estadístico de España, 7.500 millones de árboles y 18,41 millones de hectáreas, y una masa forestal que crece a un ritmo anual del 2,19%, cuatro veces más que la media europea.

La rentabilización del crecimiento de superficie arbolada se podría llevar a cabo, según el Institut Agrícola, a través de la generación de biomasa especialmente en montes que estén correctamente gestionados.

En este sentido, es necesario atender a la actual regulación europea, concretamente la normativa “Land use, land-use change, and forestry” (LULUFC) que incide directamente en el cómputo de las emisiones. Ésta introduce un criterio técnico denominado “forest reference level” (FRL) que establece un nivel de referencia denominado como “línea 0”. Los crecimientos de biomasa por encima de ella se considerarán “sumideros”, mientras que las reducciones, como las talas, se contabilizan como emisiones.

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